
Para responder a esta pregunta presentamos tres razones básicas que hacen valioso el tener un ministerio especializado entre los universitarios y preuniversitarios.
1. La sociedad necesita una transformación radical: La educación es la herramienta fundamental para mejorar la sociedad, pero por sí sola, sin el poder transformador del evangelio en el ser humano, únicamente podremos tener como resultado personas con conocimientos y sin una perspectiva clara en su vida. La sociedad necesita profesionales transformados por Jesucristo, dispuestos a ofrecer sus capacidades para el bien de su comunidad. Por eso es decisivo llegar a los estudiantes, tanto con el evangelio como con la formación ética y profesional.
2. La Universidad es una oportunidad estratégica para la misión: A la academia llegan estudiantes de todos los estratos, posiciones sociales y puntos geográficos, que una vez graduados se dispersan en todo el país. Ellos mientras cursan sus estudios pueden conocer a Jesucristo, para luego regresar a su lugar de origen con una fe sólida y comprometida. El Señor brinda en la universidad un momento y un lugar especial para extender su Reino.
3. La formación del liderazgo cristiano es clave: Hoy en día los profesionales realizan actividades especializadas y desempeñan responsabilidades de acuerdo a su disposición de servicio en muchas organizaciones cristianas.
Los universitarios de hoy son personas a las que el Señor puede enviar mañana, no sólo a ejercer sus profesiones sino también a la obra pastoral o misionera. Si como estudiantes, reconocen la importancia fundamental del evangelio dentro de los propósitos soberanos de Dios, estarán abiertos al desafío de dedicar todo su tiempo a la obra del Señor.
A lo largo de la historia muchos evangelistas, así como la mayoría de los grandes movimientos misioneros, han surgido de la obra entre universitarios.
En este sentido, la obra estudiantil representa un espacio propicio para preparar obreros capacitados, con una profunda visión y compromiso por la extensión del Reino de Dios.
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